Archivo del blog

martes, 5 de mayo de 2009

NATURALEZA DE LA EXPIACIÓN



“Cristo fue muerto”, expresa la verdad histórica de la crucifixión. “Por nuestros pecados”, interpreta el hecho. (Rom. 4:25)

Para entender en qué forma la muerte de Jesús se constituye en un sacrificio expiatorio es necesario entender las palabras que se aplican a la muerte de Cristo.

1. Expiación. 

Como ya vimos, “expiación” según el concepto hebreo es “cubrir”. Esta palabra hebrea se traduce en nuestras Biblias castellanas como: expiación, aplacamiento, reconciliación, purificación y limpieza. El vocablo expiación incluye:

    a. La acción de cubrir el pecado (Salmo 78:38; 79:9; Levítico 5:18).
    b. La acción de cubrir al pecador (Levítico 4:20).

Expiar significa ocultar (los pecados y pecador) de la vista de Dios a fin de que pierda el poder de provocar Su ira. Traigamos a la mente la acción del sacerdote: cuando éste aplicaba la sangre sobre el altar el israelita tenía la confirmación de que la promesa que fuera hecha a sus antepasados se cumpliría para él: “Y veré la sangre y pasaré de vosotros” (Éxodo 12:13). ¿Cuáles eran los efectos de la expiación o cubierta?

     a. El pecado era borrado o deshecho (Jeremías 18:23; Isaías 43:25; 44:22).
     b. El pecado era quitado (Isaías 6:7).
     c. El pecado era echado tras las espaldas de Dios (Isaías 38:17).
     d. El pecado era echado a lo profundo del mar (Miqueas 7:19).
     e. El pecado era perdonado (Salmo 78:38).

¿Por qué la muerte de Cristo fue una muerte expiatoria?.

Primero: Porque quitó y deshizo el pecado (Hebreos 9:26-28; 2:17; 10:12-14; 9:14 Segundo: Porque fue una muerte inmoladora, o sea una muerte que tuvo que verdirectamente con el pecado (1 Pedro 2:23; 2 Corintios 5:21).

Expiar el pecado quiere decir cargar con él, quitarlo del corazón del transgresor. El pecador queda libre de toda injusticia. Muere para el pecado para vivir para Cristo.

2. Propiciación. 

Este vocablo significa “cerca” o “hacer posible”. El sacrificio de Jesucristo, en su capacidad expiatoria, hace favorable el ambiente y prepara las condiciones de acercamiento entre Dios y el hombre. La expiación remueve el obstáculo que separa al hombre de Dios produciendo el acercamiento. Dios, en su misericordia, acepta el sacrificio, acepta el don de la propiciación y restaura al pecador a su amor.

Propiciar significa apaciguar la justa ira de un Dios santo, mediante el ofrecimiento de un sacrificio expiatorio.

A Jesucristo se describe como la propiciación por nuestros pecados. (Romanos 3:25; 1 Juan 2:2; 4:10). En este caso, se hace referencia al arca del Pacto (Éxodo 25:10-12). Dentro de ella estaba la ley, expresión de la voluntad justa. Sobre ella, la cubierta, llamada “el propiciatorio”. Las tablas de la ley no enseñan que Dios no ha de pasar por alto el pecado del hombre, pero el propiciatorio cubría la ley y era el lugar donde la sangre de los sacrificios se rociaba una vez por año a fin de hacer expiación por el pecado. La lección que sacamos de esto es:

El Dios justo, puede, consecuentemente perdonar el pecado sobre las bases de un sacrificio expiatorio.

Sin embargo la obra expiatoria de Cristo va más allá que un mero perdón del pecado, la expiación proporcionó la amplia cancelación del pecado, las consecuencias de este y proporcionó suficiente eficacia para el perdón de los pecados posteriores (Juan 2:1-2 compare con Levítico 4).

3. Substitución.

Lo sacrificios del A. T. tenían carácter sustitutivo. El sacrificio hacía sobre el altar, lo que el pecador no podía hacer por sí mismo.

El altar representaba a Dios
El sacerdote representaba al pecador ante Dios
La víctima (cordero, etc) sustituía al israelita, aceptada en lugar de éste.

De igual forma el Señor Jesucristo efectuó en la cruz lo que nosotros no podíamos hacer por nosotros mismos, y cualquiera que sea nuestra necesidad, somos aceptados “por causa de Él” y en consideración a Él. (Véase Isaías 53). Todas estas expresiones que presenta este capítulo, presentan al “Siervo de Jehová” llevando el castigo que otros merecen, a fin de justificar a muchos, “ pues Él llevará las iniquidades de ellos”. Aquél que era perfecto por naturaleza, que jamás había cometido pecado alguno en su vida, ocupó el lugar del pecador, La Biblia dice; “Al que no conoció pecado, se hizo pecado por nosotros” (2 Corintios 5:21); “él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24).

4. Redención.

Tanto en el A. T. como en el N. T. “redimir” quiere decir comprar algo de nuevo, mediante el pago de un precio; liberar de la esclavitud mediante el pago de un precio; comprar en el mercado y saca del mercado.

En el AAntiguo Testamento se nos muestra, en Levítico 25:47-49 (Ver Rut capítulo 4) una ilustración relativa al pariente redentor. En virtud de esta ley un hombre que hubiera vendido su propiedad y a sí mismo como esclavo, debido a alguna deuda contraída podía recuperar tanto su tierra como su libertad en cualquier momento con la condición de que fuera redimido por un hombre que poseyera los siguiente requisitos: 1o. Que fuera pariente del interesado, 2o. que estuviera dispuesto a redimirlo y 3o. debía poseer el dinero necesario.

El Señor Jesucristo reunía todas estas condiciones: se hizo pariente nuestro al tomar nuestra naturaleza; estaba dispuesto a darlo todo para redimirnos (2 Corintios 8:9) y por ser divino estaba capacitado para pagar el precio: su propia sangre preciosa. (Hechos 20:28. Véase también Mateo 20:28; Mateo 16:25-26; 2 Corintios 8:9).

Jesucristo nos ha librado de la esclavitud el pecado, nos ha redimido del poder del pecado y la muerte, él pagó el precio, nos “rescató... no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como un cordero sin mancha ni contaminación...” (1 Pedro 18 y 19 y ss).

Reconciliación. Quiere decir “Volver en amistad”. (Lea 2 Corintios 5:18-19; Romanos 5:10; Colosenses 1:21-22). Algunos creen que la expiación significa que Dios estaba airado con el pecador y con hosquedad se mantuvo aislado hasta que su ira fue aplacada por Su Hijo, que se ofreció para pagar la pena. En otras palabras, Dios tenía que reconciliarse con el pecador. La Biblia nos da un panorama diferente porque:

    a. Dios toma la iniciativa en la provisión de un sacrificio expiatorio por el hombre.
    b. Es Dios el que le proporciona vestiduras a nuestros primeros padres.
    c. Es Dios quien ordena los sacrificios expiatorios.
    d. Es Dios el que envía a Su Hijo y lo da en calidad de sacrificio por la humanidad
    e. Dios es el autor de la redención del hombre.

Aunque la majestad de Dios ha sido ofendida por el pecado el hombre y su santidad debe reaccionar contra él, sin embargo él no quiere que el pecador perezca (Ezequiel 33:11) sino que se arrepienta y se salve. La muerte de Cristo ha hecho posible la reconciliación de la humanidad con Dios, a cada individuo le corresponde ahora hacerla una realidad en su vida. 

Esta es la esencia del mensaje del Evangelio: La muerte de Cristo era una obra consumada de reconciliación, lograda independientemente de nosotros, a un costo infinito, a la cual él hombre es llamado ahora mediante el ministerio de la reconciliación. (Romanos 5:11).

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada